Santa Marta, Patrona de Martos: Historia, devoción y ajuar

Hoy, 29 de julio, se celebra la Onomástica de Santa Marta de Betania, hermana de Lázaro y María. Este día tiene especial calado en algunas poblaciones que la veneran como su Patrona, como es el caso de la localidad giennense de Martos. Su Iglesia Parroquial, con título de Real desde el siglo XVII, es una de las de mayor importancia no solo de la propia historia local sino del propio Partido de Martos dentro de la Orden de Calatrava, instalada allí hasta 1873.

Santa Marta, Patrona de Martos, en una fotografía tomada sobre su trono procesional en los años setenta del siglo XX. Fotografía: Real Cofradía de Santa Marta.

Si bien, el origen de esta singular devoción a la Santa de Betania en la milenaria Tucci está, a día de hoy, discutido. El refutado historiador marteño Manuel López Molina la coloca en 1219 a raíz de la aparición de un pleito a comienzos del siglo XVIII entre las Parroquias de Santa María y Santa Marta, alegando que “Martos es conquistado en 1219 por Fernando III el Santo un 29 de julio”.

Sin embargo, la historiografía actual, y dadas las primeras noticias de las fiestas y devoción a esta Santa en torno a 1490, su origen se podría encuadrar más bien en el siglo XV, siendo la Parroquia restaurada en esa centuria y readaptada para la nueva iconografía devocional. Es también razonable esto puesto que Santa Marta se enmarca dentro de la tipología hagiográfica que cobra fuerza en los tiempos oscurantistas del medievo como protectora de hambrunas, epidemias y pestes.


Antigua imagen de Santa Marta, obra probablemente de comienzos del siglo XX, revestida de todo esplendor y con todos sus ornamentos. Fotografía: Archivo de "Martos en el Recuerdo".

El barroco será, al igual que en el resto de España, la época clave para el fervor popular. Esto también ocurrirá con la Patrona de Martos, que ve en esta época el mayor momento de sus fiestas, igualándose con las principales fiestas religiosas locales como eran las organizadas para el Corpus Christi. Hasta 1646 todas las instituciones, religiosas y civiles, habían de acompañar el cortejo procesional en la tarde del 29 de julio, así como presidir institucionalmente las diferentes misas solemnes que se sucedían en el amplio Programa de Cultos organizado.

Vista general del cortejo procesional de Santa Marta donde vemos la llegada a la actual Plaza de la Constitución del trono procesional. Fotografía: Real Cofradía de Santa Marta.

La iconografía que se presenta en la ciudad de Martos es singular. Manteniendo los reconocidos atributos del dragón, el acetre y el hisopo, se disponía a la imagen de Santa Marta como una victoriosa adalid contra el pecado. Con la cruz, a modo de lanza, mata al dragón que es sometido a sus pies en una alegoría del triunfo de la fe sobre el pecado. Sobre gran peana de nubes y con el manto terciado en el vientre, se configura esta secular devoción marteña en una peculiar visión iconográfica que se sale de la tradicional visión de la Santa de Betania.

Este reconocido fervor popular y su secular devoción también se vio traducido en un rico ajuar que engrandecía, más si cabe, el fervor y la devoción a la Patrona de Martos. Ya en 1876, en el inventario realizado tras la visita a la Parroquial de Santa Marta por parte del visitador de la Diócesis de Jaén, se nos expone parte de ese rico patrimonio, en especial en cuanto al bordado y la plata labrada.

Santa Marta en su trono procesional en una instantánea coloreada del primer tercio del siglo XX. Fotografía: Real Cofradía de Santa Marta.

Por ejemplo, encontramos en el ajuar de la Santa ricos trajes como el de diario bordado en oro, o dos mantos ricos de tonos morados, habiendo uno “viejo” y otro de “oro nuevo”, estando custodiados estos por diferentes familias de la collación. En cuanto a la plata, vemos la curiosidad de encontrar a la Santa con corona ducal, así como varios juegos de aureolas o diademas. También tenemos la cruz y el acetre e hijuela, todas estas de plata, así como la serpiente que pisotea y que se encontraba sobre nube etérea, pieza también de plata, aunque ya en 1876 se encontraba en un regular estado de conservación.

Desgraciadamente, dadas las circunstancias acaecidas en la Guerra Civil Española, la imagen de Santa Marta fue quemada junto a todo su ajuar. Al igual que decían las crónicas que comentaban el desastre, “se quemaron las imágenes junto a todos los mantos que conformaban su rico ajuar”. Parte de la historia de Santa Marta quedaba perdida siendo pasto de las llamas, y tardaría años en resurgir de ellas como el Ave Fénix.

Actual imagen de Santa Marta, vestida con todos sus atributos imitando en cierto modo la iconografía original de la imagen desaparecida. Fotografía: Archivo de "Martos en el Recuerdo".

Llegados los años cuarenta del siglo XX, llega la actual imagen que intenta, en la medida de lo posible, recordar a la desaparecida. Esta se diferencia en que es de un tamaño mayor y de facciones más redondeadas, lo que también hizo que el poco ajuar conservado no se quisiera utilizar por no ser adaptado nuevamente. Conservaron, a buen criterio, los atributos originales, realizando un nuevo nimbo que recuerda en su factura a los modelos de la Casa Meneses de Platería.

Los ricos bordados se tradujeron en un bello terno de salida de procedencia conventual, realizado en los años cincuenta del siglo XX sobre terciopelo rojo y que es con el que siempre hemos reconocido a la Santa Patrona de Martos. A veces, es alternado en sus salidas procesionales con un terno blanco bordado en aplicación de tisú por un grupo de devotas en los años iniciales de los 2000, de diseño asimétrico al igual que el rojo. Varios ternos de brocado y terciopelo con ciertos bordados componen el patrimonio textil que, diariamente, usa la venerada imagen.


Santa Marta vestida con algunos de sus ropajes bordados en los años ochenta del siglo XX y portando su antiguo halo. A la derecha, detalle del acetre neoclásico de mediados del siglo XIX, con decoración de guirnaldas. Fotografías: Real Cofradía de Santa Marta y Manuel Espejo López.


Sin duda alguna, actualmente Santa Marta es una de las imágenes de mayor historia y devoción en la ciudad de Martos. Su historia y el patrimonio conservado así lo demuestran. Sin embargo, sería, a bien, el mostrarlo y también habilitarlo para que la actual imagen de Santa Marta los pueda lucir en los actos y cultos que preside.

 

BIBLIOGRAFÍA

-        López Molina, Manuel (2000): “Acerca de la parroquia marteña de Santa Marta en 1876”. En Aldaba, 9, pp. 83 – 96

-        López Molina, Manuel (2002): “Breve historia de las Fiestas Patronales Marteñas de Santa Marta”. En Aldaba, 12, pp. 35 - 46

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