Pedro Duque Cornejo en la Catedral de Sevilla (II): Santas Justa y Rufina
Siguiendo
con la estela de Pedro Duque Cornejo dentro de la catedral de Sevilla, traemos
hoy una de sus piezas más reconocidas: Santa Justa y Rufina. Son muy conocidas
por el público sevillano al ser parte del cortejo procesional en el día del
Corpus Christi. Se encuentra ubicado el grupo escultórico en una pequeña
capilla cerca de la Puerta de Palos de la Catedral.
Sin
embargo, este grupo no es originalmente de este lugar. Fue trasladado a la seo
hispalense en 1904, procedente de la Iglesia Colegial del Divino Salvador. Allí
presidían un altar con retablo realizado por Juan de Dios Moreno. Esta pieza,
dentro de la renovación dada en el Setecientos, se finaliza en 1722. Se conserva
de su factura la actual maqueta del campanario catedralicio, pieza que centra
el conjunto escultórico.
Las
dos Santas, según consta en lo encontrado en la documentación diocesana, se realizan
como una sustitución de unas anteriores. El retablo se hizo para unas tallas de
vestir que estarían ubicadas en la Colegial y que, por decisión del párroco del
momento, habrían de ser sustituidas por estas tallas de Pedro Duque Cornejo. El
autor en estos años ya se encuentra haciendo sus incursiones en la ciudad y gozaba
de gran fama, como pudimos ver en el caso del Retablo de la Antigua.
Las
imágenes de Santa Justa y Rufina se encuentran finalizadas en mayo de 1728,
como consta en la documentación encontrada. Esto contrasta con la atribución
que Hernández Díaz hace del grupo escultórico. Esto es debido a que las fecha
en 1730-40, hecho que coincide con su etapa más prolífica en el contexto
sevillano al encontrarse trabajando en la Catedral.
Curiosamente,
se encuentran estas tallas totalmente rematadas por todas sus partes. Esto es
debido a que se hicieron pensadas para poder procesionar, por lo que el encargo
por parte del sacerdote es que estén rematadas en todas sus partes. Esto ya era
algo común a la hora de encargar tallas para los retablos. Encontramos el mismo
caso en el San Jerónimo Penitente que Montañés había hecho un siglo antes para
Santiponce y que es realizado con esas mismas características.
Presentan
las referencias estilísticas y formales típicas del autor. En primer lugar,
esos cuerpos torsionados con posturas etéreas que se enmarcan en un
arqueamiento corporal. Una de las piernas siempre se encuentra adelantada,
estando subidas nuevamente en una base nubosa, típica del autor. Los rostros,
dulces y afables y de arqueadas cejas, también se encuentran inmersos en esa
estética del autor, en especial en cuanto a los rostros de tipología femenina.
Se
nos representa a las dos Santas protectoras de la ciudad de Sevilla. Ambas,
reconocidas por su oficio como alfareras, fueron condenadas a muerte por romper
un ídolo pagano durante una procesión. Fueron torturadas hasta la muerte, pero
nunca renunciando a su fe. El lugar del encarcelamiento y martirio es la actual
Basílica de María Auxiliadora, encontrándose sus cuerpos en el actual Convento
de Capuchinos.
No
podemos negar que se trata de un grupo escultórico que se enmarca en una de las
etapas más dulces de Duque Cornejo. Lo sutil de las facciones de sus rostros,
el tratamiento delicado de las manos y el rictus tan embaucador que presentan
estas santas mártires hace que sea indudablemente una obra muy reconocida y
querida dentro del catálogo escultórico del artista.
BIBLIOGRAFÍA:
-
Romero Torres, José Luis (1980): “Documentación
sobre las Santas Justa y Rufina, de la catedral hispalense, obras del escultor
Pedro Duque Cornejo”. En Actas del III Congreso Internacional de Historia
del Arte. Sevilla: C.E.H.A.
-
Hernández Díaz, José (1983): Pedro Duque
Cornejo. Sevilla: Diputación de Sevilla.




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