El patrimonio de Santa Marta, Patrona de Martos (Jaén): una nueva peana en 1788
El ajuar de la excelsa Patrona de Martos, Santa Marta, ha sido durante siglos un auténtico tesoro. Ha albergado algunas de las piezas de mayor riqueza que se conservaban dentro del ajuar de las imágenes religiosas que se hallaban entronizadas en los templos de la localidad marteña. Esto se ha hecho visible en numerosos inventarios, más concretamente en el pormenorizado inventario de la visita realizada por el Visitador de la Diócesis de Jaén en 1876.
En
este caso, traemos a colación la realización de una peana para la venerada imagen
de Santa Marta. Fue en el año 1788 cuando Don Juan de Tójar, el Administrador (como
diríamos ahora, Tesorero o Mayordomo) de los bienes de la Obra Pía del
Santísimo Sacramento de la Parroquial de Santa Marta solicita el poder hacer a
la imagen de Santa Marta “una peana o repisa de regular magnitud”. Esta habría
de ser “construida decente y perfectamente de todo lo preciso, con uniformidad
a la efigie”.
La
aparición de esta pieza surge en un contexto de bonanza económica en la
Parroquia de Santa Marta. La Obra Pía del Santísimo Sacramento, bajo el mandato
de Juan de Tójar, adquiere la fastuosa custodia de Manuel Repiso que se
utilizaba en la Octava del Corpus, así como otros muchos bienes patrimoniales
que, por desgracia, no se han conservado. Dado que esta se encargaba de gran
parte del culto parroquial, como así lo atestiguan los documentos encontrados,
es esta entidad la encargada de abastecer a la Parroquia de los elementos que
le son necesarios.
Surge
la creación de la pieza, tal como consta, dado que no tenía la imagen la altura
necesaria para ser contemplada de manera decente en su altar. Se llega a decir
que la imagen “debe de estar a una altura en la que descubrir todo lo que la
vista debe percibir”. Esto nos quiere decir que la venerada efigie de Santa
Marta se encontraba a una altura baja que, posiblemente, dificultaría su visión
o, por el contrario, se mantendría demasiado cerca del fiel y se podrían ver
elementos de su fisonomía que podrían considerarse como indecorosos para el que
la contempla.
La
obra, una vez aprobada, sería realizada por un artífice local, Jacinto de Ortega
Santiago. Este, como consta, realiza la pieza y recibe del administrador de la
Obra Pía la cantidad de doscientos reales de vellón por la realización de la mencionada
pieza. Sería esto corroborado el 22 de julio de 1788, momento en que el autor
de la obra firma el mencionado resguardo. La pieza, mencionada como “trono” –
dado que en ella se encuentra entronizada la imagen – se realiza dando el visto
bueno el Prior de la Parroquia de Santa Marta, que viste el Hábito de la Orden
de Calatrava.
Desconocemos
mayores pormenores acerca de la peana que se menciona. No se da descripción alguna
ni tampoco se conserva dibujo preparatorio. Esto nos puede indicar que, o bien
la peana se trata de una obra sencilla, sin apenas adimento y que fuera como un
“escalón” que dote de altura a la imagen de Santa Marta; o bien la obra fuera
menor y no se contemplara la conservación de sus bocetos, o incluso que no
hubiera. Se trata de una obra realizada por un autor local, alguno quizá de los
cinco “carpinteros de obra prima” que se mencionan en el Catastro de la Ensenada
de 1754.
No
sabemos, quizá, si con las progresivas modas esta peana fuera sustituida por
una acorde al estilo del momento. Tampoco si esta se ha mantenido en el tiempo,
hecho que sea, desgraciadamente, el más probable de que no haya sucedido. La importancia
de esta obra realizada, este “trono” para Santa Marta, reside en que la imagen de
la amantísima Patrona de la localidad siempre se ha encontrado abastecida de
grandes donaciones. No consta el olvido de la imagen ni, mucho menos, la
pérdida de poder devocional y taumatúrgico, que aún mantiene en nuestros días.
También
cabe el poner en valor la figura de Juan de Tójar como uno de los principales
impulsores del incremento patrimonial en la Parroquia durante el último tercio
del siglo XVIII. Mediante sus gestiones se adquieren numerosas piezas de plata
como incensarios, portaviáticos o cálices, entre otras. La principal, como hemos
dicho, será la custodia para la octava del Corpus Christi, que irá acompañada
de sus pertinentes andas. Como órgano administrativo dentro de la Parroquia
también vela por el cuidado de la misma, haciendo acciones como la que hemos
contemplado.
APÉNDICE
DOCUMENTAL:
Archivo
Histórico de la Diócesis de Jaén, Carpeta Cofradías, Leg. 1, Fol. 27.
Catastro
de la Ensenada, Sección 33, Oficios.



Comentarios
Publicar un comentario