Imágenes del "Martos Oculto" - Beata Francisca de la Encarnación Espejo, Mártir
A veces, parece que conocemos todo lo que acontece en cuanto al patrimonio que atesoran nuestros templos, iglesias, ermitas y conventos. Da la sensación de que todo es reconocido, investigado, analizado y estudiado pormenorizadamente. Sin embargo, ¿se han preguntado por las muchas piezas que no podemos ver a diario y que, sin embargo, se encuentran dispuestas en muchos lugares? Es a lo que hemos venido a llamar "El Martos Oculto". Esta temática podría abarcar numerosos capítulos que iniciaremos con el que nos ocupa.
Pese a ser una reconocida figura dentro del imaginario colectivo marteño, y con gran preferencia en el devocionario popular, la Beata Sor Francisca de la Encarnación, Mártir del siglo XX, se encuentra materializada en una imagen escultórica. Conocemos el cuerpo incorrupto de tan venerable beata, así como numerosas obras pictóricas que, desde los años setenta, se han llevado a cabo, pero... ¿conocían la obra escultórica?
De un tamaño ligeramente inferior al natural, y realizada en barro cocido (cabeza y manos) y madera (candelero), se trata de una obra realizada en 2015 por el imaginero local Joaquín Marchal Órpez. Tomando como referencia a las típicas representaciones de las santas destinadas al culto monástico, la imagen de la Madre Encarnación se expone al fiel en una pose dinámica, abierta, sosteniendo en su mano derecha a Cristo Crucificado y en la izquierda la palma del martirio. Su mirada, ensimismada, parece querer transmitir la dulzura del sacrificio martirial al que fue sometida, siendo esta un verdadero retrato de la venerable madre. Vestida con el hábito trinitario, presenta los brazos ligeramente abiertos y en pos de dar un paso al frente. De este modo, camina hacia el fiel para anunciar la gracia que Dios le ha concedido con el martirio y para ser ejemplo de fe y de fortaleza ante la adversidad.
La imagen se encuentra en la clausura del Monasterio de la Santísima Trinidad dispuesta en una pequeña hornacina de piedra, presente ante las oraciones atentas de estas venerables madres trinitarias que la custodian y cuidan con sumo afecto. La imagen, tras su bendición, solo ha sido expuesta públicamente en la pasada salida procesional del patrón de Martos, San Amador, en el acceso al torno conventual. Para la ocasión, se dispuso a la imagen tocada con una corona de rosas, símbolo del triunfo martirial y que colmó de belleza a esta sublime imagen salida de las manos de tan reconocido artista local.





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